Las emociones forman parte de la vida corriente.
"Emoción" designa sentimientos que cada uno puede reconocer. Se caracterizan por sensaciones más o menos precisas, de placer o displacer. Las positivas, anticipan acontecimientos agradables; las emociones desagradables o negativas se asocian con las experiencias del dolor, el peligro, la culpa, el rencor, los miedos. Las emociones agradables o desagradables tienen una característica en común y es que no son simplemente cerebrales, sino que van acompañadas por modificaciones fisiológicas y somáticas. Para hablar de emociones y compartirlas con aquellos que nos rodean, se pueden designar con términos como alegría, exaltación, felicidad, miedos, ansiedad, rabia, tristeza, depresión, odio, rencor, envidia.
La emoción nace de la interpretación de la situación en sí. Esta posición implica una relación de dependencia entre las emociones y la cognición.
Otra función de las emociones y que es muy importante, es su valor de señal. Por ejemplo, si una de las primeras veces que pongo los pies en un velero siento miedo debido al fuerte viento y al mar encrespado, puedo entrar en razón y quitarme la idea de que el barco se va a pique, al ver que a mi alrededor la tripulación se dedica tranquilamente a su tarea.
Las teorías fisiológicas ponen el acento en el tipo de relaciones posibles, en cuanto al estado mental cognoscitivo y su expresión somática. Hay una percepción de las modificaciones viscerales que sigue a los acontecimientos del medio, la fuente de la emoción, y otro que reduce esas modificaciones a simples correlatos. Para resumir estas teorías caricaturescas podemos decir que se trata de saber si tengo miedo porque corro, o si corro porque tengo miedo.
La emoción sentida es más intensa cuanto más perturbada está la fisiología, pero sin que ésta afecte la cualidad de la emoción.Entre esas se encuentra
- alegría
- amor
- sabiduría
- libertad
- bienestar
- derrota
- creatividad
- coraje
- esperanza
- pesimismo
- decepción
- preocupación
- enojo
- odio
- inseguridad
- miedo
- tristeza
- culpabilidad
- desesperación
- depresión
EL AMOR
Es un concepto universal relativo a la afinidad entre seres, definido de diversas formas según las diferentes ideologías y puntos de vista (científico, filosófico, religioso, artístico). Habitualmente, y fundamentalmente en Occidente, se interpreta como un sentimiento relacionado con el afecto y el apego, y resultante y productor de una serie de emociones, experiencias y actitudes. En el contexto filosófico, el amor es una virtud que representa toda la bondad, compasión y afecto del ser humano. También puede describirse como acciones dirigidas hacia otros y basadas en la compasión, o bien como acciones dirigidas hacia otros (o hacia uno mismo) y basadas en el afecto.
LA IRA Y EL DOLOR
El camino de autodescubrimiento, requiere de la aceptación de las distintas emociones humanas. Ellas no son tan claras como aparecen, es posible que cuando nos enojamos o somos presos de un ataque de ira, lo que estemos ocultando es una profunda necesidad de ser vistos, escuchados, reconocidos o amados. La ira actúa, en este caso, como defensa al contacto íntimo.
EL MIEDO
El miedo en su función primaria estaría para asegurarnos la supervivencia y poner una alerta frente a los peligros, pero si éste sale de cauce se puede convertir en "un monstruo grande que pisa fuerte" y que nos impedirá vivir en libertad.
Este "monstruo", incluso, ha sido una herramienta de dominio durante siglos. Utilizándolo, hasta se ha logrado que millones de personas cumplan los deseos (non sanctos) de apenas unos pocos.
Este a veces se disfraza de enojo, otras de tristeza, otras de depresión pero siempre es el mismo y de acuerdo a nuestras características tomará una forma y se ubicará en una o más áreas de nuestra vida.
LA ALEGRIA
LA
ALEGRIA COMO SENTIMIENTO VITAL.
Si dejamos abiertos de par en par los sentidos y nuestro cuerpo y
nuestro espíritu, en perfecta sintonía, se dejan invadir por la
Naturaleza y por la vida que late en los demás seres, como por arte de
magia nos sentiremos inundados de la paz, la fuerza, el orden y la belleza
de esa maravillosa sinfonía de la creación en todo su esplendor. Y es
que la vida en sí misma es un generador constante de alegría.
LA DEPRESION
La depresión es un estado mental que se
caracteriza por una sensación de inadecuación y falta
de actividad. Involucra insomnio, pérdida de apetito,
sentimientos de tristeza , falta de concentración.
ENVIDIA
- Las personas que padecen ansiedad siempre están
esperando que lo peor ocurra acerca de su salud, en el dinero, en la
familia, en el trabajo, en los negocios y en los temas que le
suceden diariamente. Las personas que sufren de ansiedad padecen de
los síntomas de irritabilidad, tensión y problemas
para dormir.
LA VERGUENZA
es
definida como una condición de humillación. Las
personas que sufren verguenza tienden a poner sus necesidades después
de las necesidades de los demás porque se sienten inferiores a
ellos.
LA LIBERTAD
es la capacidad que posee el ser humano de poder obrar según su propia voluntad, a lo largo de su vida; por lo que es responsable de sus actos.
- LOS CELOS
La esperanza es el estado de ánimo en el cual se cree que aquello que uno desea o pretende es posible. Ya sea a partir de un sustento lógico o en base a la fe, quien tiene esperanza considera que puede conseguir algo o alcanzar un determinado logro. Por ejemplo: “Es una enfermedad muy dura, pero tengo esperanza en que saldré adelante”, “El equipo quedó a diez puntos del puntero aunque no pierde la esperanza de conseguir el título”, “Ya perdí la esperanza: no creo que pueda conseguir trabajo antes de fin de año”.
Las emociones o sentimientos, son muy importantes en nuestra vida, porque:
- Reflejan nuestro mundo interno.
Nos informan de cómo vivimos, en nuestro interior, lo que sucede a nuestro alrededor.
Esto nos permite conocernos mejor y satisfacer nuestras necesidades y deseos y entender muchas de nuestras conductas.
- Dirigen una gran parte de nuestras conductas.
- Nos indican cómo estamos evaluando y juzgando las diferentes situaciones que vivimos.
- Nos ayuda a tomar decisiones, porque por mucho que analicemos y pensemos sobre los pros y contras de las cosas, al final, lo que sentimos como resultado de dicho análisis, nos lleva a elegir.
- Nos permite darnos cuenta de nuestros pensamientos y actitudes y nos ayuda a cambiarlos, cuando es necesario.
- Facilita nuestra adaptación al medio ambiente y nos ayuda a actuar adecuadamente.
Por ejemplo:
El enojo nos indica que algo nos está molestando y nos motiva a solucionarlo.
El miedo nos sirve para reconocer que nos enfrentamos a una situación que puede ser peligrosa y nos ayuda a protegernos.
La tristeza nos señala que estamos frente a un hecho doloroso y nos impulsa a una reorganización.
La alegría destaca circunstancias placenteras y benéficas y nos estimula a buscar otras similares.
- Nos ayudan a relacionarnos mejor.
Expresar abierta y adecuadamente nuestras emociones, nos ayuda a relacionarnos mejor, porque:
- Facilita una mayor intimidad.
- Permite que las otras personas nos conozcan mejor y nos puedan entender con mayor facilidad.
- Cuando no expresamos nuestros sentimientos, las personas tienden a suponer o adivinar lo que nos sucede y esto puede generar conflictos.
- Puede regular la conducta de los demás, porque les muestra que actitud tomar frente a nosotros en esos momentos.
Las
emociones conocidas como primarias (miedo, sorpresa, aversión, ira,
alegría y tristeza), son reacciones que pueden surgir de forma
automática.
Son intensas y de corta duración.
Si cualquier emoción se prolonga, es porque está siendo "alimentada" por nuestros pensamientos.
Cada persona vive y expresa sus sentimientos de una forma muy personal.
Esto sucede por su carga genética y por las experiencias vividas, que hacen que perciba e interprete la realidad de manera diferente a los demás.
Por ejemplo:
Dos personas tienen que pasar junto a un perro grande.
Una de ellas puede "verlo" como peligroso, si en alguna ocasión fue mordido por uno.
La otra puede "verlo" como hermoso y amigable, sobre todo si siempre tuvo perro en su casa.
La primera persona, seguramente sentirá miedo y tratara de evitarlo, mientras que la segunda se sentirá tranquila e incluso contenta y probablemente lo acaricie.
Las experiencias vividas, son como un cristal de color a través del cual vemos el mundo.
Esta percepción influye en nuestras emociones.
Ciertas experiencias nos hacen ver todo a través de un lente sumamente oscuro y otras, a través de uno claro y lleno de luz.
Sin embargo, nosotros podemos quitar ese cristal que distorsiona y afecta nuestra manera de ver al mundo y de reaccionar ante él.
Cuando ese cristal empezó a ser parte de nosotros mismos, no teníamos la capacidad, herramientas y fuerza necesarias, para evaluar y calificar adecuadamente lo que vivimos y nuestra forma de reaccionar.
Hoy ya no somos esos niños o adolescentes vulnerables.
Hoy podemos ver las cosas desde un punto de vista diferente, porque somos más fuertes y capaces.
Podemos solucionar los problemas o buscar ayuda, si la necesitamos.
Podemos manejar el dolor y nuestras emociones "negativas".
Los sentimientos son personales.
Nadie puede valorar, aprobar o descalificar nuestros sentimientos, porque las emociones son subjetivas, basadas en nuestro aprendizaje y experiencias muy particulares.
Lo que sí puede ser calificada es la manera de expresarlos.
Cada persona es responsable de sus sentimientos y de lo que hace con ellos.
Nadie puede obligarnos a tener determinadas emociones.
Una persona puede hacer o decir ciertas cosas, incluso con la intensión de hacernos sentir mal.
Pero el malestar no surge de la conducta de la persona, sino de lo que nosotros pensamos de su conducta, de sus palabras y de nosotros mismos.
Por ejemplo:
Una persona nos dice que somos muy tontos.
Si le creemos y pensamos que tiene la razón, nos podemos sentir devaluados o humillados.
Si pensamos que nos quiere lastimar a propósito, nos enojamos.
Pero si nos decimos: "esa es su opinión, pero yo se que no soy tonto y no vale la pena darle importancia a lo que dice", nos vamos a sentir tranquilos.
Son intensas y de corta duración.
Si cualquier emoción se prolonga, es porque está siendo "alimentada" por nuestros pensamientos.
Cada persona vive y expresa sus sentimientos de una forma muy personal.
Esto sucede por su carga genética y por las experiencias vividas, que hacen que perciba e interprete la realidad de manera diferente a los demás.
Por ejemplo:
Dos personas tienen que pasar junto a un perro grande.
Una de ellas puede "verlo" como peligroso, si en alguna ocasión fue mordido por uno.
La otra puede "verlo" como hermoso y amigable, sobre todo si siempre tuvo perro en su casa.
La primera persona, seguramente sentirá miedo y tratara de evitarlo, mientras que la segunda se sentirá tranquila e incluso contenta y probablemente lo acaricie.
Las experiencias vividas, son como un cristal de color a través del cual vemos el mundo.
Esta percepción influye en nuestras emociones.
Ciertas experiencias nos hacen ver todo a través de un lente sumamente oscuro y otras, a través de uno claro y lleno de luz.
Sin embargo, nosotros podemos quitar ese cristal que distorsiona y afecta nuestra manera de ver al mundo y de reaccionar ante él.
Cuando ese cristal empezó a ser parte de nosotros mismos, no teníamos la capacidad, herramientas y fuerza necesarias, para evaluar y calificar adecuadamente lo que vivimos y nuestra forma de reaccionar.
Hoy ya no somos esos niños o adolescentes vulnerables.
Hoy podemos ver las cosas desde un punto de vista diferente, porque somos más fuertes y capaces.
Podemos solucionar los problemas o buscar ayuda, si la necesitamos.
Podemos manejar el dolor y nuestras emociones "negativas".
Los sentimientos son personales.
Nadie puede valorar, aprobar o descalificar nuestros sentimientos, porque las emociones son subjetivas, basadas en nuestro aprendizaje y experiencias muy particulares.
Lo que sí puede ser calificada es la manera de expresarlos.
Cada persona es responsable de sus sentimientos y de lo que hace con ellos.
Nadie puede obligarnos a tener determinadas emociones.
Una persona puede hacer o decir ciertas cosas, incluso con la intensión de hacernos sentir mal.
Pero el malestar no surge de la conducta de la persona, sino de lo que nosotros pensamos de su conducta, de sus palabras y de nosotros mismos.
Por ejemplo:
Una persona nos dice que somos muy tontos.
Si le creemos y pensamos que tiene la razón, nos podemos sentir devaluados o humillados.
Si pensamos que nos quiere lastimar a propósito, nos enojamos.
Pero si nos decimos: "esa es su opinión, pero yo se que no soy tonto y no vale la pena darle importancia a lo que dice", nos vamos a sentir tranquilos.












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